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Madrid Tres Cantos
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A
las 10:15 de la mañana Fernando y yo (Enrique) nos encontramos según lo
Habíamos hablado de hacer una ruta inédita en el grupo, la del Soto de Viñuelas, pero preferimos aplazarla para otro día en el que hubiera mas quórum.
Así que comenzamos a pedalear siguiendo la ruta prevista. Al principio íbamos a
un ritmo majo, tanto que llegado un momento decidimos aflojar un poco para poder
Para quien no la conozca, la ruta transcurre por un camino prácticamente llano,
pero tiene algunos repechitos que le ponen su puntito de sal. Al finalizar este
camino se llega a la parte trasera de la clínica SEARS, atravesando por un
puente las vías de la nueva línea del AVE y de la de cercanías que lleva a Tres
Cantos y Colmenar. En un momento coincidimos con varios ciclistas, a los que
fuimos adelantando tranquilamente. Uno de ellos empezó a preguntarnos por las
señales del Camino de Santiago de Madrid. Preguntaba por unos tubos de
conducción de agua y Fernando le indicó.
Desde ese punto y hasta El Goloso, donde se accede a la ciclo vía de la carretera de Colmenar, la ruta transcurre por el camino de servicio de la línea del AVE. Aquí si que encontramos algunos repechos importantes, que superamos como pudimos.
Fernando recordaba
Llegados a la ciclo vía propuse a Fernandito continuar por ella hasta Tres Cantos, así le enseñaría el punto donde se deja esta vía en la vuelta exterior a El Pardo que había hecho dos días antes con Elena. Al
poco tiempo llegamos al punto de regreso desde el que se ven los pastaderos de
Colmenar, además de una espléndida vista de la sierra madrileña. Tras una breve
parada en la que nos deleitamos con el tiempazo que hacía y las v La ciclo vía, en domingo, me recordaba el Anillo verde de Madrid. Había multitud de ciclistas, de todo tipo y condición. Desde bikers de “flacas” que iban a todo trapo hasta globeros auténticos, con chándales de colorines. A parte de eso como no tiene cruces puede ser un sitio estupendo para “pillar” fondo. Tal vez una buena opción para los fines de semana de invierno, cuando el campo está embarrado. El
regreso lo hicimos prácticamente por la misma ruta, cruzándonos con varios
ciclistas y algunos jinetes en sus caballos, a los que sigo sin verles el
manillar para agarrarse. En un m Ya faltaba poco para el final. Únicamente la bajada que lleva desde El Pardo hasta Madrid pasando por el túnel que cruza la M40. Fernando me avisó. “Voy a bajarrrrr” y ya no le volví a ver....hasta debajo de la cuesta. De repente se transformó en un F1 y aceleró, aceleró y aceleró. Al principio pensé, “bueno, le sigo”. Al momento rectifiqué “mejor lo encuentro abajo” J Y así llegamos al punto de inicio, después de hacer unos treinta y cinco kilómetros súper agradables. Enrique |
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