Calas y Playas de Puerto de Mazarrón
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El
día amanece brumoso por efecto del mar, pero enseguida el sol hace acto de
presencia, como es normal por estas tierras murcianas.
No he logrado “liar” a ningún colega para que me acompañe, por lo que la ruta la haré en solitario.
Salgo del Cabezo del Castellar y por carretera corro paralelo a la playa que
lleva su nombre. En un par de kilómetros llego a Bolnuevo, donde me paro para
admirar “Las Formaciones”. El viento y el agua han esculpido en la montaña
figuras caprichosas y realmente hermosas. Parece una ciudad encantada. Tras un
corto pero fuerte repecho, acaba la carreterilla en Puntabela y empieza la
pista. Aparece ante mi La Cala de Cueva de Los Lobos y en el mar a unos
trescientos
metros de la orilla se encuentra la Isla de Cueva de lobos, uno de los últimos
reductos donde se podían ver focas monje, vulgarmente conocidas como “lobos
marinos”, desgraciadamente ya hace años que no se las ve por estos parajes.
Voy dejando a mi derecha las cumbres espectaculares de La Sierra de las Moreras y el mar a mi izquierda.
La pista de piedra y gravilla en buen estado bordea siempre el mar y a veces se encallejona entre preciosas formaciones de roca erosionada Hay que tener cuidado por que se puede circular realmente rápido por esta pista y en alguna de las cerradas curvas del recorrido te puedes marcar “un recto”.
Llego a la Cala de La Grúa donde en el siglo pasado barcos de pequeño porte
atracaban para cargar la piedra de
una
cantera cercana. Dividida por un pequeño freu de piedra está Cala Leño, una de
las playas nudistas de Mazarrón. Sus aguas, como en casi todas las calas de
Mazarrón, son transparentes y su fondo de roca y alga posidonia garantizan la
calidad del agua. Son el hábitat ideal para cientos de especies marinas, siendo
una zona excelente para iniciarse en el buceo por la belleza de sus fondos y por
la gran cantidad de vida que albergan.
Continúa el pedaleo y tras varias vueltas y revueltas, siguiendo el litoral llego a las playas de Las Covaticas y Cañada del Gallego, configuradas por los arrastres de dos ramblas, son totalmente salvajes, me encuentro con cantidad de pescadores y campistas, esta prohibida la acampada libre pero la gente no lo respeta.
Me
encuentro con los primeros “mares de plástico”, las tomateras, una de las
fuentes de ingresos junto con el turismo en Mazarrón. Algunas de estas tomateras
están a
menos de cuarenta metros del mar y dando tres cosechas al año. Acompañado por el
delicioso aroma de los tomates maduros y tras superar una pequeña loma aparece
la Cala y playa de Percheles, enclavada en un pequeño palmeral, es realmente un
lugar paradisíaco, una herradura cerrada con arena clara y fina, delimitada por
dos espolones rocosos, La loma de Palazuelos y Punta Percheles.
Es el punto final de nuestro recorrido, ahora tenemos dos opciones volver por el mismo camino que hemos traído o tomar la carretera que nos llevara entre cientos y cientos de tomateras, primero a Cañada del Gallego, Bolnuevo y Mazarrón.
En esta ocasión y con el fin de ofreceros un track con alternativas lo hice por carretera que se puede ampliar dejando la carretera y bajando por La Rambla de Las Moreras camino difícil de seguir, duro y técnico donde los haya y no se debe hacer en solitario.
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