Las calas de Mazarrón en compañía
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Fecha: 18 de agosto de 2007.
Lugar: Puerto de Mazarrón
Participantes: Gregory, fantástico anfitrión, Elena, Marta y Enrique, del Andeandarán team.
Efectivamente, BTTExplorer no descansa este verano, y el pasado 18 de agosto
los antes citados decidimos hacer una preciosa y atípica ruta, por aquello de la
localización donde se desarrolla, a lo largo de un precioso recorrido de la
costa murciana, desde Puerto de Mazarrón, pasando por Bolnuevo y llegando a la
preciosa playa de Percheles.
Y es que con ocasión de un recorrido costero en nuestra autocaravana, el equipo Andeandarán, sin Jorgete en este caso debido a su viaje a Nueva Zelanda, viajamos desde Sancti Petri en Cádiz hasta La Manga en Murcia, punto en el que tuvimos que regresar a nuestra casa en Madrid, ¡¡ para recibir a nuestro hijo!!! Pero antes nos dio tiempo a visitar Tarifa, Gibraltar, Almuñecar, La Manga y pasando por Puerto de Mazarrón, donde Gregorio tiene una espléndida casita playera en la que junto con su hospitalidad y la de Emi, su esposa y sus hijos, Javi y Bea se está fenomenal. Eso si, para patio el de sus vecinos Rafa y Mari Tere. Eso si que es un patio.
Volviendo a la ruta betetera, Gregorio al llegar el 16 por la noche nos preguntó que preferíamos para el 17, si snorkel o BTT. Por la novedad elegimos snorkel para el 17, fenomenal por cierto pero el 18 por la mañana hicimos la ruta con Gregorio como anfitrión.
La
ruta va en su primera mitad todo el rato por una pista ancha y prácticamente sin
complicaciones con lo que la vista a la izquierda va siempre contemplando el mar
y una sucesión de calas pequeñitas y lindísimas, aunque lamentablemente con
multitud de rastros de la actividad humana. Basura, plásticos, etc.
La ruta fue como las que hacemos cada finde. Tanto que Elena se cayó igualmente al no poder sacar a tiempo el pié del pedal automático cuando Gregorio paro porque, ojo al dato, un tipo con una moto de por lo menos dos y medio, con unas cubiertas de tacos de aquí te espero marinero y la rueda pinchada, les pidió la bomba de la bici para hinchar la rueda. J Eso es humor, si señor, porque no la hincha ni de coña, vaya, pero bueno, la cosa es que lo intentó un ratillo y como la rueda ni se inmutaba, pues al final desistió.
En
fin, que Elena se marcó bien, porque además estaba toda rojita de los dos días
de plancha intensiva en Almuñecar, y venía con la piel bastante jorobada y
quemada. Pero aún así continuamos, llegando a la playa de Percheles, donde un
gran cartel de “Prohibido Acampar” veía como varias caravanas y autocaravanas
estaban tranquilamente. Claro, la acampada libre nos gusta a todos, pero es que
la gente es muy guarra y lamentablemente esas acampadas incontroladas dejan
basuras orgánicas pero también de plásticos y otros materiales que
permanecen en
el medio ambiente muchos años.
No obstante la playa de Percheles está fenomenal y estuvimos un rato haciendo fotos y admirándola hasta que llegó el momento de regresar, esta vez por carretera para poder ver las plantaciones de tomates, que crecen continuamente gracias al fantástico clima Murciano.
El regreso por carretera se hizo durillo en su primer tramo debido a que hay una larga subida, y no muy cómodo en su segunda mitad, debido al tráfico, y es que como comentamos después, a ninguno nos mola eso de la carretera, sobretodo cuando te pasan algunos trailers frigoríficos, pero el regreso por carretera nos dio la oportunidad de ver las minas a cielo abierto de Mazarrón, así que mereció la pena.
Y así llegamos nuevamente a casa de Gregorio, donde dimos por finalizada la ruta para pasar a otra actividad muy común en la playa, bañarse mientras las olas te mecen.
En resumen, un rato fenomenal gracias a la amabilidad de nuestro amigo Gregorio.
Enrique
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