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La hidratación
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Alrededor de un 60% de nuestro cuerpo es agua. Aproximadamente dos tercios de ese agua se encuentra en las áreas intracelulares, sobre todo en los músculos.
El
El contenido de agua en el cuerpo está
relacionado con el peso, el sexo y la edad. Hay una relación inversa
entre lo que pesamos y el agua que contiene nuestro organismo,
tenemos menos agua cuanto mayor es nuestro peso, esto significa que
las personas obesas tienen menos agua total en su cuerpo que las
personas delgadas. Cuando hacemos deporte, sobre todo de larga duración (rutas de más de 3-4 horas) y con temperaturas elevadas la sudoración causa deshidratación y es imprescindible reponer los líquidos que perdemos. La regla de oro es beber antes de tener sed, pues cuando esta aparece ya es un síntoma de deshidratación. Beber si, pero no de cualquier manera. No basta con beber agua, necesitamos reponer las sales que perdemos, que se manifiestan con las típicas manchas blancas en las correillas de nuestro casco o en la ropa cuando el sudor se seca.
La sal se encuentra sobre todo en los
líquidos corporales por fuera de las células siendo básico para
mantener una presión arterial adecuada. La sal también se necesita
para que los nervios Con una deshidratación del 5% (unos 250 gramos de liquido perdido) podemos empezar a tener problemas, la sangre se espesa. A nuestro corazón le costara mas bombear la sangre, la sudoración empeorara y por tanto la refrigeración de nuestro cuerpo. Por tanto antes salir de ruta conviene beber agua, uno o dos vasos. Durante la ruta beberemos algún tipo de bebida isotónica, sus electrolitos ayudaran a repartir el agua de una forma eficaz en nuestro organismo. Si no disponemos de este tipo de bebidas agregaremos media cucharadita de sal al agua de nuestro bidón o la parte proporcional si utilizamos camelbak. Una vez terminada la ruta de nuevo beberemos agua, hasta que nuestra orina tenga un color claro y sea abundante.
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